Entre las muchas expresiones de la cultura nómada que habitaba la región, Candela nos da la bienvenida con una zona rica en petroglifos muy cerca de los límites de Monclova y Candela, en el ejido “El Huizachal”.


A Candela no te lo acabas en un fin de semana, así lo puedo definir con la primera impresión que tuve de esa región.

Tiene muchos atractivos, para los más variados gustos y tan amplio su territorio que algunos detalles salen de su jurisdicción pero siguen unidos a Candela por la Historia, como la antigua estación de trenes de Candela, de bella arquitectura de principios del siglo XX con un toque de Art-Noveau en el letrero principal.

Aunque ahora está en territorio de Nuevo León a poca distancia de la línea divisora de Coahuila.

Candela es una población muy limpia y fué de gran suerte que cuando llegamos estaba el festejo de la Cabalgata en la plaza principal.

Podías ver carretas, caballos y mucha gente que viene de otros estados como Tamaulipas, Nuevo León y Tejas a convivir en las fiestas de Candela.

Entre las muchas expresiones de la cultura nómada que habitaba la región, Candela nos da la bienvenida con una zona rica en petroglifos muy cerca de los límites de Monclova y Candela, en el ejido “El Huizachal”.

Al llegar al ejido El Huizachal por la carretera #30, preguntamos a una persona si nos podía indicar el camino a la zona de grabados en piedra.
De manera muy amable y hasta con detalle nos mostró que sin darnos cuenta la acababamos de pasar por la carretera:

Ahí donde están unos corrales al lado de la carretera, ahí mero es, es la lomita más chiquita

Después de comprar agua, nos regresamos por la carretera #30 rumbo a Candela y con mucha atención ibamos observando los lomeríos, para saber cuál es el que “es más chiquito” y que está “partido por la carretera”...

Y al llegar a los corrales que nos indicaron, nos estacionamos y pudimos ver la lomita, la cuál no es de gran elevación, tal vez por eso la ignoramos cuando pasamos la primera vez.

Nos dirigimos al lugar que buscabamos y nos sorprendimos al ver que los grabados empezaban a tan sólo unos metros de la carretera.

Es una gran satisfacción poder observar esas expresiones de mis antepasados nómadas en tan buen estado, a todo lo largo de la loma estaban los grabados, de muy diversos trazos y formas.
Algunos mostraban figuras animales y antropomorfas, algunos otros mostraban el símbolo del agua que podemos encontrar en otros sitios arqueológicos como en Boca de Potrerillos.

Historiadores aseguran que en esa zona existían manantiales y cuerpos de agua que pudieron haber dado sustento a los nómadas, por eso no es de extrañar que señalaran con grabados esa zona en particular.
Posiblemente era también un lugar elegido para realizar sus ceremonias y mitotes.

Las culturas del desierto son enigmáticas al no conocer a fondo y detalle el significado de esas expresiones, pero tienen gran similitud con grabados encontrados en regiones tan lejanas como Nevada, Arizona y el Nuevo México, eso nos indica que existía un tipo de comunicación entre las numerosas etnias que habitaban los extensos desiertos de norteamérica.

Ellos plasmaban lo que creían, lo que sentían, lo que temían y lo que valoraban, por eso encontramos trazos de animales que formaban parte de su alimentación como el venado cola blanca.

Estar frente a un petroglifo es transportarte a nuestros orígenes, a nuestros antepasados.

Los nómadas aprendieron a obtener el sustento de lo que el desierto les ofrecía, por eso mismo cuidaban sus recursos y su vida giraba y se adaptaba a los cambios estacionales.

Ésta zona de petroglifos en Candela es muy rica, es muy interesante y de gran valor histórico, lamentablemente su fácil acceso puede traer problemas para su conservación.
Actualmente podemos ver entre las rocas grabadas, algunas que han sido alteradas de una forma muy burda y tosca por personas que llegan sin ningún interés de apreciarlas, sólo el ánimo de “dejar su huella” gritando únicamente el gran vacío de su ignorancia. Como un tal “Chicho”.

Espero que la zona de petroglifos de Candela en El Huizachal, sea administrada por la comunidad en conjunto con instituciones encargadas de su conservación, como el INAH.
Ya que solamente sus habitantes son los que pueden tener el interés en que se preserve ya que atrae el turismo y enriquece a quienes la visitan.

En Candela también se pueden encontrar pinturas en paredes rocosas en la Mesa de Cartujanos.
Pero eso lo veremos en otra ocasión que haya oportunidad de conocer más a detalle todos los encantos que nos ofrece ésta bella región de gente amable y atenta... Candela, Coahuila