Las fiestas patronales de los pueblos son el reflejo de nuestra historia, son un recordatorio de nuestros orígenes como comunidad, nos unen como mexicanos y permiten que nuestras tradiciones se siembren en las nuevas generaciones para así de ésta manera preservar nuestra cultura.

Cada 30 de Agosto, en la Ciudad de Melchor Múzquiz, al norte del estado de Coahuila, se celebran las fiestas en honor a Santa Rosa de Lima, patrona de ésta comunidad y cuyo nombre está presente desde los orígenes de ésta ciudad como presidio allá por las primeras décadas del siglo XVIII.

Las fiestas de Santa Rosa de Lima en Múzquiz, son las celebraciones patronales más tradicionales de la Región Carbonífera de Coahuila, ya que además de la cantidad de gente que asiste de diversas ciudades y comunidades cercanas, éstas festividades están enmarcadas por la belleza arquitectónica de la Parroquia de Santa Rosa de Lima, hermosa edificación de piedra que señorea el centro histórico de la ciudad.
El Presidio del Sacramento, cuya creación fué autorizada un 22 de Diciembre de 1736 por el entonces arzobispo-virrey Don Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta, se fundó para ejercer como frontera de guerra y frontera cultural en las amplias extensiones de tierras del norte novohipano. Originalmente ubicado en las orillas del Río de San Diego muchos kilómetros al norte, cercano al Río Grande.

Por diversos motivos que hacían complicada la supervivencia del presidio original, se traslada el mismo en 1739 al valle de Santa Rosa, que prometía mejores condiciones de vida por la cantidad de recursos naturales que poseía.
Así el presidio de Santa Rosa María del Sacramento vuelve a ser partícipe de los hechos históricos, que conforme avancen los años daría vida a la Villa de Santa Rosa, hoy Ciudad de Melchor Múzquiz.

Desde ese entonces ya se tenía el reconocimiento como patrona de la comunidad a Santa Rosa de Lima, personaje heredado de nuestra historia novohispana.
Así podemos encontrar algunos pasajes históricos que describen las condiciones de la comunidad con respecto a su iglesia que tenían en el siglo XVIII...
Hoy la Parroquia de Santa Rosa de Lima es una majestuosa estructura de hermoso diseño, el estilo es barroco, pero es un barroco sobrio... muy norestense, no tan rico y cargado de elementos ornamentales como en otras iglesias y catedrales de México, también podemos encontrar en su fachada algunos claros elementos renacentistas. Su rediseño inició en el año 1939.

El acceso principal a la parroquia es un arco de medio punto hecho de piedra, el grueso portón es de madera y podemos encontrar nichos en ambos lados del acceso donde se encuentran algunos santos, entre ellos San Martín de Porres, quien fué contemporáneo de Santa Rosa en la ciudad de Lima en el siglo XVII y San Felipe, quien aparece cargando una cruz.

En la nave principal de la parroquia se encuentra inscrito en la parte superior "Sta Rosa de Lima" y un nicho con una pequeña estatua de la santa cargando en brazos al Niño Jesús.

La parroquia cuenta con dos torres en ambos lados de la nave principal, la torre campanario es la más alta, dividida en tres secciones y cuenta además con cuatro relojes, uno en cada costado de la sección. La torre más pequeña está dividida en dos secciones.

Ambas torres están rematadas con una cruz y decoradas con columnas y arcos de medio punto.

La capilla anexa y los costados de la parroquia son de piedra e igualmente hermosos.

Tantos detalles en su estructura hacen querer recorrer cada rincón del edificio. En algunos detalles ornamentales, hay incrustaciones de piedras de colores, sólo perceptibles cuando uno se acerca.

El interior de la parroquia es amplio.
Candelabros sujetos al techo entre las gruesas vigas de madera noble, con una serie de altas columnas en los costados que dirigen la vista al altar y al retablo, el cuál está decicado a Santa Rosa de Lima y decorado con ramos de rosas color de rosa y muchas flores blancas.

Al centro del retablo podemos encontrar una bella pintura de la santa enmarcada con finos elementos decorativos y en la parte interna del ábside (justo atrás del retablo), están plasmados en mosaicos algunos apóstoles y en la parte superior vemos a Santa Rosa de Lima con sus hábitos flanqueada por dos ángeles, siendo la escena iluminada por el espíritu santo en forma de paloma blanca.
Los rostros serenos evocan paz y tranquilidad.
Además la Parroquia de Santa Rosa de Lima cuenta con vitrales.
Hermosos vitrales que filtran la luz del sol e iluminan escenas religiosas con pasajes de la vida de Santa Rosa, con unos colores tan vivos que sólo los rayos solares en su paso por los fragmentos de vidrio entintado a manera de mosaico y la solemnidad de la atmósfera interior de la parroquia pueden recrear.

Una lección cromática para admirar.

Sin duda, la parroquia de Santa Rosa de Lima en la Ciudad de Melchor Múzquiz es de los edificios religiosos más bellos que tenemos en el noreste.

Aún así que en la actualidad se edifiquen catedrales con estilos modernistas y sencillos en sus formas, creo que a las pocas décadas pasarán y la estética se verá rebasada.
Al contrario, lo clásico en la arquitectura de los edificios religiosos es para siempre (y mucho más atractiva).

Pero ante todo ésto...
¿Quién fué Santa Rosa de Lima?
Su nombre fué Isabel Flores de Oliva y nació en 1586 en la ciudad de Lima, Perú.

Cuentan sus historias que desde niña su madre la empezó a llamar Rosa, por las chapitas que se formaban en su rostro. De joven mostró una profunda vocación religiosa y se consagró a Dios, ayudando a los enfermos, a los desvalidos.

Un personaje que ella admiraba y a la cuál siguió sus pasos fué Santa Catalina de Siena, cuyas vidas tuvieron varios factores en común: la entrega a la oración y rechazo total a la vanidad. Y el hecho de que ambas juraron voto de castidad perpetua.

A los 20 años se une a la Orden de Santo Domingo, vistiendo el hábito negro con blanco como la conocemos hoy.
Santa Rosa de Lima tuvo una vida llena de penitencias que ella misma se provocaba, ayunaba contínuamente y dormía sobre tablas evitando las comodidades, llegando al grado en esos años de portar una cinta en la cabeza con espinas al interior, como una corona de espinas.
Pero ante todo fué una mujer que se entregaba a la oración y a la ayuda al prójimo, fué congruente.

En 1615, el corsario holandés Joris Spilbergen se acercó peligrosamente a la costa del Perú, en el Callao, que es el puerto marítimo de la Ciudad de Lima.
De inmediato la noticia del cercano evento llegó a Lima y se empezaron a armar para defenderse de un inminente ataque, incluídos los domincios del convento de Santo Domingo, temerosos de que saquearan la ciudad... y el convento.
Santa Rosa, al enterarse de ésto, corrió lo más rápido que pudo y se dirigió al altar, desgarrando sus ropas, dispuesta a defender con su vida el Sacramento del Altar, haciendo oraciones para evitar su profanación. Protegiéndolo con su cuerpo.

Para ese entonces, la defensa del puerto había hecho blanco en los barcos holandeses, los cuáles no estaban en las mejores condiciones para enfrentar un ataque defensivo, mucho menos ofensivo. Así que el corsario Joris Spilbergen se dirigió al norte de la costa peruana evitando un choque del que seguramente saldría vencido.

Los limeños tomaron ésto como un favor divino, debido a la acción heróica de la joven Rosa y desde entonces se le reconoce ésta acción a la santa como uno de sus milagros, llamándosele Santa Rosa de Lima.

En 1617 muere Rosa, y la Ciudad de Lima se vuelca en su funeral, las multitudes la adoraban, le suplicaban y le pedían interceder por ellos ante Dios.

Así que en el año 1671 fué canonizada.
Conviertiéndose en la primera santa del continente americano.
Siendo Santa Rosa de Lima la patrona de Melchor Múzquiz, su fiesta reúne a todas las comunidades cercanas, en ésta ocasión fácilmente había más de mil quinientas personas en la Plaza de Armas y calles anexas.

Esa noche, la Parroquia estaba bellamente iluminada y adornada con banderines que pendían de las torres, dentro se oficiaba una misa a los feligreses en honor a Santa Rosa, y afuera se preparaban detalles para el espectáculo de pirotecnia, los castillos de madera que servirían de soporte a los fuegos artificiales estaban colocados en el atrio de la parroquia. Todo eso sucedía mientras los matachines ajustaban las vestimentas para ejecutar sus simbólicas danzas.

Hicimos un recorrido por la Plaza de Armas pevio a las danzas y la pirotecnia para decidirnos qué cenar de entre los muchos puestos que había y estar en contacto con la gente, que son quienes le dan vida a éstas festividades.
Las calles estaban ocupadas por una gran variedad de juegos mecánicos, luces y cables sobre el pavimento, que al pisarlos y vibrar con el ensordecedor ruido de los motores diesel de los juegos, me hicieron recordar cuando era niño y corría a formarme a cada juego para pasearme...aunque no me dejaran subir.

Ahí pude ver en medio de la gritería de los niños que ellos siguen disfrutandolos tanto como yo los disfruté.

En los puestos, la elección fué difícil de entre los muchos antojitos que ahí ofrecían, así que optamos por un agua de melón para pensarla mejor.

Al terminar la misa, la gente poco a poco salía de la parroquia y se acomodaba en el atrio, los matachines ya estaban listos para sus danzas.
La música de percusión inició y los danzantes agitaban las sonajas a la órden del capitán, los llamativos penachos estaban adornados de plumas, y aunque parezcan ligeros, es todo un equilibrio portarlos.

Alguna vez bailé las danzas del Ojo de Agua y el penacho era lo que más trabajo me costaba equilibrar.

Éstos matachines portan placas de lámina en las suelas de los huaraches para hacer más seco y fuerte el golpe de la pisada. Al ritmo de los tambores los danzantes hacían dos filas contrarias que luego se unían en un animoso círculo entre la algarabía de sus gritos y la atención de los observadores.

Eran casi las once de la noche y ya se acercaba la hora de los fuegos artificiales, así que empezamos a buscar un buen lugar para apreciar el espectáculo.

Solicitamos permiso al restaurante Los Tres para subir a su terraza del segundo piso y desde ahí poder apreciar la culminación de éstas celebraciones.
Desde ahí arriba podíamos observar la cantidad de gente que asiste a las Fiestas de Santa Rosa de Lima, las calles lucían repletas. De pronto, la Parroquia se queda sin iluminación, habían cerrado las rejas del atrio y un sliencio se extiende entre la multitud... sabían lo que venía.

Un repentino estruendo seguido de una humareda indicaban el inicio del espectáculo pirotécnico y un chiflido contínuo que se perdía en la oscuridad de la noche explotaba en miles de lucecitas de colores que duraban unos pocos segundos hasta desaperecer como si fueran cientos de estrellas fugaces en perfecta coordinación, mientras la gente gritaba y aplaudía de alegría.
Los castillos de madera en el atrio iniciaron las luces blancas que giraban a lo largo de su estructura, haciendo llover infinidad de chispas que iluminaban la escena, la pólvora tronaba constantemente y el humo se hacía más denso, así también subía la emoción de los asistentes.
"Ahí viene la cascada de luces", me dijeron de manera casi silenciosa... me quedé atento, observando.

Sólo se veía humo que se disipaba lentamente y se escuchaban algunos tronidos de pólvora.
La Parroquia altiva y serena parecía disfrutar tanto como los asistentes del espectáculo de luces.

Desde la base de la fachada principal de la Parroquia de Santa Rosa de Lima, una línea de chispas y luces de color blanco brillante fué subiendo lentamente la antigua estructura de piedra como si fuera un luminoso manto, alumbrando la Parroquia poco a poco conforme avanzaba la lluvia de chispas hasta llegar justo al nicho de Santa Rosa de Lima, ahí se detuvo...

Siguió prendiendo de manera tenue unos breves momentos hasta que de pronto explotó convirtiéndose en una fuente de luz de la que brotaban miles de chispas blancas que se precipitaban al suelo, como si fuera una cascada de efímeras estrellas luminosas, ésto duró unos segundos que parecían minutos y fué algo extraordinario.
La alegría de la gente se sentía, la podías escuchar y en esos momentos se encendieron las luces de la Parroquia, el humo aún estaba presente como recuerdo momentáneo del climax vivido en la festividad de Santa Rosa de Lima.

Los grupos musicales comenzaron a tocar, la fiesta seguía... pero nosotros ya no le seguiríamos.

Satisfechos nos bajamos de la terraza, conversando sobre lo bonitas que son las festividades de Santa Rosa de Lima en Múzquiz, nos alejamos de la Plaza de Armas buscando el coche en las congestionadas calles del centro histórico y nos retiramos.

Qué bonito es Múzquiz! Cuántas tradiciones!

Después de ésto, estoy convencido de que las Fiestas de Santa Rosa de Lima son las más tradicionales de la Región Carbonífera de Coahuila y de las que no te puedes perder si quieres conocer a fondo ésta bella región norestense.