Melchor Múzquiz es un territorio tan diverso como interesante, de gran riqueza cultural y étnica representada por los grupos Mascogos y Kikapoo.

Siguiendo el territorio la dirección marcada por la Hermosa Sierra de Santa Rosa, su conformación natural es distinta al resto de los municipios que componen la Región Carbonífera de Coahuila.

Bosques de encino de gruesas y retorcidas ramas, arroyos bordeados de álamos que muestran sus blancos troncos, pastizales, cañones que abrigan fresnos en la Sierra, el río de las Sabinas que se muestra en su máximo esplendor en territorio de Múzquiz... es común encontrarte ardillas que cruzan juguetonas las calles para trepar aceleradamente algún corpulento nogal, de los que son comunes en ésta ciudad.

Además, si realizas alguna caminata a las faldas de la Sierra, es muy probable que te encuentres algún pecarí de collar escondido entre los matorrales.

Es aquí en la ciudad de Melchor Múzquiz, donde se encuentra la mayor cantidad de Sabinos, más que en cualquier otra ciudad del estado.
Los hay por todas partes, en los patios de las casas, bordeando los arroyos y acequias que cruzan la ciudad y hasta en medio de las calles!

Por algo se le ha llamado a ésta región El Oasis del Norte.


Y es en éste feraz territorio donde se realiza la mejor y más tradicional Feria de la Región Carbonífera... la Feria Ganadera de Múzquiz.

He tenido la oportunidad de asistir en las dos últimas ediciones y me he quedado con una muy buena impresión, mucha emoción y con ganas de asistir a la próxima.

He conocido otras ferias regionales, pero... me quedo con la Ganadera.
Ésta feria se realiza en la primavera y es lugar de reunión de vaqueros de diferentes partes del estado y ejidos cercanos, como el ejido Morelos.

Dentro de los corrales ubicados en terreno de la Asociación Ganadera Local de Múzquiz se exhibe ganado de calidad y caballos de trabajo.

La Feria Ganadera inicia con una cabalgata donde se unen jinetes de diversas partes de la Región Carbonífera como Palaú, La Cuchilla, Esperanzas y San Juan de Sabinas, partiendo del arco de la entrada de Melchor Múzquiz hasta las instalaciones de la Feria, cruzando la ciudad entre la algarabía de la población que se aglomera para ver el espectáculo de la Cabalgata.
Lo que más me gustó de ésta Feria es su dinámica, no es una Feria donde el asistente es solamente espectador, en ésta Feria Ganadera el visitante es partícipe de las actividades que se realizan.

Así por ejemplo además de las carreras donde se demuestra la agilidad y resistencia de los caballos, en la arena los organizadores sueltan marranitos para que los niños compitan para atraparlo, es muy divertido ver a los niños corriendo entre gritos de alegría persiguiendo al escurridizo marranito que chilla tratando de escapar... y el que lo atrapa, se lo lleva.

También para los niños, sueltan borreguitos y ellos tratarán de lazarlos, demostrando su habilidad con el lazo. Gallinas correlonas también son parte de éstas actividades infantiles.
Una vez que las gradas están totalmente llenas y el ambiente se ha animado, es hora de convocar a los vaqueros que quieran montar una yegua bronca o un corpulento toro.
Los animales están inquietos dentro de los corrales y la efuroria de los vaqueros es señal de que el Rodeo está a punto de empezar.

El ambiente cercano a las puertas del corral que liberará a la yegua bronca junto a su jinete, está colmado de emoción.
Los vaqueros esperan su turno para la monta y mientras les llega, ayudan a sus compañeros a colocarse las espuelas, las chaparreras y a preparar al animal que por lo regular no coopera para quedarse tranquilo y sujetar las riendas.

Entre gritos, polvadera y golpeteos del animal en las rejas del corral, sopresivamente se abre la puerta, liberando la energía contenida de la yegua bronca, que sale entre saltos bruscos tratando de quitarse al jinete que lleva sobre su lomo.
Si no se cae el jinete, la yegua tratará de dar enérgicas patadas al aire esperando deshacerse de la carga extraña.
Éste espectáculo es euforia total durante los pocos segundos que el jinete puede aguantar sobre el lomo de la acelerada yegua, el público apoya al vaquero gritando con ánimo esperando que no desista...

Hasta que al fin, la yegua se quita al jinete de encima y corre alrededor de la arena dejando detrás una polvadera que registra su recorrido, los vaqueros de apoyo entonces empiezan a perseguir a la alterada yegua para dirigirla al corral y continuar con el próximo concursante.

Es notoria la juventud participativa, la gran mayoría de los vaqueros son jóvenes de la región.
Una vez que la monta de yeguas broncas finaliza, siguen los toros... serenos y corpulentos en los corrales, se vuelven broncos y salvajes cuando la puerta del corral se abre.
El peso del animal y su gran fuerza los hacen más peligrosos, no cualquier vaquero monta un toro bronco.

Con todo lo que ví y disfruté, definitivamente ésta feria ganadera de Múzquiz es muy agradable y estoy seguro que volveré el próximo año...