


La belleza del río de las Sabinas que cautivó a Fray Agustín de Morfi en el siglo XVIII, aún sigue capturando a las nuevas generaciones con su legendaria hermosura.
Se ha considerado al Nacimiento como el origen del río, por los manantiales que ahí existen, a unos 40 Km. de Múzquiz.
Siendo uno de los afluentes más importantes el río Álamos que nace en la serranía del Carmen, éstos ríos se unen en el paraje llamado Las Adjuntas, cerca de Cloete...
Donde aún podemos encontrar las aguas del río y su entorno casi inalterado es río arriba, en territorio de Múzquiz, pues al pasar el cauce por las ciudades se transforma y contamina.
En Múzquiz podemos encontrar el bosque de galería, los sabinos crean un techo con sus ramas y sólo escuchas el correr del agua entre las piedras, es un deleite encontrar esos parajes en estos tiempos.
He tenido la oportunidad de ver mapaches a orillas del río, víboras de agua y peces en las orillas protegiendose en las sombras y rocas.
Todo eso me indica que debemos cooperar todos para preservar este ecosistema, respetando la naturaleza y haciendo un turismo de bajo impacto para no dañar el frágil sistema del río Sabinas.
La mayor parte del año sus aguas son tranquilas y dulces, pero en época de lluvias su cauce crece y arrastra todo a su paso, recuperando y reclamando su territorio haciendonos sentir la fuerza y belleza de Natura.
El río de las Sabinas es vida, es movimiento, es Historia y es nuestra obligación respetarlo y conservarlo, después de todo Natura nos cobrará (y ya lo está haciendo) lo que hagamos hoy.
