..."Como si esperara muerta la mayor parte del año, para aventar al viento algunas venas verdes, el rojo más efímero en la arena y una espina que se clave en la memoria del desierto"...

Así es descrita por el jóven escritor reynero Sergio Pérez Torres, y tiene razón.

El desierto ha diseñado a través de los milenios verdaderos triunfadores de la evolución.
Plantas que economizan el agua en un entorno donde ésta escasea la mayor parte del año, que luchan silenciosamente por los espacios fértiles y algunas otras han desarrollado sistemas de defensa física o química para cuidar al máximo sus recursos.

La gran mayoría de éstas plantas poseen una belleza única, sencilla... y abstracta, como el Ocotillo (Fouquieria splendens). Que también es conocida como Albarda.

Su forma lo diferencia de cualquier otra planta del desierto, es inconfundible.
Sus ramas son como largas varas rígidas que casi no se ramifican, repletas de espinas y lucen como un conjunto de alambres unidos a la base de la planta, formando un cono.

Éste diseño especial le permite recibir la mayor cantidad de agua posible, ya que ésta escurre a lo largo de sus ramas directo a la base de la planta.
El ocotillo tiene una altura promedio de 3 metros, pero en algunas ocasiones llega a medir más de 7 metros.

La manera en que se presenta el Ocotillo la mayor parte del año, es sobria.

Hasta podría pensarse que no tiene vida, pero observando detenidamente sus ramas nos podemos dar cuenta que está latente.
Se puede apreciar parte de la superficie, a manera de estrías en un color verde-amarillento.
Después de las primeras lluvias, el ocotillo produce gran cantidad de pequeñas hojas ovaladas de 5 centímetros aproximadamente que saturan sus ramas.

Utilizando la humedad retenida en el subsuelo y en el ambiente, éstas hojas maduran a lo largo de pocas semanas y luego el Ocotillo deshoja en espera de las próximas lluvias del desierto y así puede esperar por meses.

El Ocotillo es comunmente encontrado en matorrales dominados por gobernadora (Larrea tridentata) y lechuguilla (Agave lechuguilla) en terrenos secos y pedregosos, algunas otras comunidades de plantas son asociadas al Ocotillo, ya que crecen cerca del cobijo de su base, como la Candelilla (Euphorbia antisyphilitica) y el Tasajillo (Opuntia leuptocaulis).

En los poblados, ranchos y caseríos que encontramos en la vastedad del desierto norestense, es común encontrar cercas que delimitan los terrenos, cercas hechas de varas de Ocotillo!

Los pobladores aprovechan las ramas de la planta, casi rectas y repletas de agudas espinas para proteger sus propiedades.

Cortan las varas y las van plantando una junto a otra en línea recta y como el ocotillo no necesita raíz para producir flores y hojas, ésta cerca tiene la capacidad para reverdecer y florecer, conociendose también como “cerca viva”.

Desde hace mucho tiempo, su curiosa silueta de delgadas ramas retorcidas me llamó la atención, me pareció hermoso.
Sus ramas parecían gritar su diferencia al cielo protegido a cada centímetro por agudas espinas.

Aún después de muchos años y como si fuera la primera vez, cada que veo un ocotillo me sorprende el diseño tan funcional de ésta planta del desierto.
Sin duda... Natura además de sabia, tiene buen gusto estético.