Definitivamente uno de los episodios más importantes e interesantes de nuestra historia es el período de la invasión estadounidense a México en 1846, y su traumático descenlace en 1848 con la pérdida de gran parte del territorio nacional.

Qué significó eso? Definió para siempre las relaciones con nuestro vecino y las nuevas fronteras con los problemas que eso traería, lo encumbró como potencia mundial y nos dejó una gran herida que no ha podido sanar a pesar de haber sucedido hace más de 160 años.

Fué una invasión. No fué una guerra. Fué la Divina Providencia disfrazada de rifles y cañones.

Tejas fué anexada a la Unión Americana, depués de haberse declarado República independiente en el período de John Tyler como presidente de Estados Unidos (1845). Pero las fronteras no habían quedado claramente definidas y existía la idea de que la verdadera frontera sur de Tejas no era el río Nueces sino el Río Grande, aunque eso no fuera cierto.

Pero la cuestión de las fronteras de Tejas era sólo el pretexto.

Para 1846, James Knox Polk era el presidente de los Estados Unidos y estaba convencido de que la Divina Providencia estaba de su lado, que tenía qué llegar al Pacífico para ampliar las rutas comerciales de Estados Unidos, sólo que los territorios no eran de él.
Oregon pertenecía a Inglaterra y la Alta California y el Nuevo México pertenecían a México, esa joven nación de la que ya se había tomado un territorio en el teatro diplomático de la anexión tejana.

Al no obtener los territorios deseados en una compra directa por medio de emisarios diplomáticos, se decide entonces la invasión, se declara la guerra, se envían avanzadas a Nuevo México y California, se decide atacar por Tejas. Llegar al Río Grande en plena provocación.

Ésta fué una guerra desigual, preparada y pactada con anterioridad, llena de traiciones donde la Iglesia Católica Mexicana se alía al enemigo, oferta territorios a cambio de conservar sus bienes, niega créditos a México en plena necesidad, aún siendo esa institución la más rica del país. Amenza con excomulgar a quien se atreva a lastimar a un estadounidense durante la invasión y aún así, patrocina un levantamiento de militares de élite contra el gobierno mexicano, los llamados Polkos.

Los mexicanos van perdiendo todas las batallas, las ciudades importantes van cayendo poco a poco, algunas sin oponer resistencia... finalmente en Agosto de 1847, la Ciudad de México es tomada por el Gral. Winfield Scott.

México había sido derrotado..
El vencedor es quien dicta las condiciones, el vencido regatea y asume su condición.

En un “sincero deseo de poner término a las calamidades dela guerra”, el Tratado de Paz se firma un 2 de Febrero de 1848 en la Villa de Guadalupe Hidalgo (cerca de la Ciudad de México).

Un lugar en donde la patrona de los mexicanos había hecho sus apariciones, tenía que ser un lugar de respeto para ellos, qué mejor que firmarlo “En Nombre de Dios Todopoderoso”... mucho mejor, y después... una misa para celebrar.

Hay qué señalar que el borrador del tratado hecho en 1847 por el comisionado de paz estadounidense, Nicholas Trist, proponía la cesión de la Alta California, la Baja California, el Nuevo México, el Río Grande como frontera sur de Tejas y el derecho de paso por el Istmo de Tehuantepec, a cambio de 20 millones de dólares a México.
En las negociaciones siguientes, se eliminaron los deseos sobre la Baja California y el derecho de paso por el Istmo.

Para Enero de 1848, empezaron las negociaciones finales, por parte de México estaban los comisionados de paz: Luis G. Cuevas, Bernardo Couto y Miguel Atristain.
Por parte de Estados Unidos, el representante fué Nicholas Trist.

Al final, el Tratado definía la nuevas fronteras de los dos vecinos.
México cedería los vastos territorios del Nuevo México y la Alta California, que representaba el 55% del entonces territorio nacional (1.36 millones de Km²) y marcaba la nueva frontera sur de Tejas en el Río Grande... a cambio de 15 millones de dólares en compensación por daños referentes a la guerra.

Otras estipulaciones fueron la protección de bienes y derechos civiles por parte de EU a los mexicanos viviendo dentro de las nuevos territorios (muy bonito en el papel, pero no se cumplió), protección y patrullaje de la nueva frontera del lado estadounidense y además EU tendría la responsabilidad de controlar los ataques y correrías de los nómadas que se originaran en su territorio y se adentraban a las nuevas fronteras con México.

Pero ésto último fué eliminado en 1854 debido a problemas entre los dos países.

En ambas naciones había oposición a la firma del Tratado. En los Estados Unidos, los abolicionistas del norte se oponían a la anexión, porque desestabilizaría la balanza con los esclavistas del sur y en el Congreso mexicano una minoría estaba a favor de continuar la guerra... en los días 10 y 14 de Marzo de 1848, el Tratado de Paz había sido ratificado por ambos Senados.

Un gran robo había sido consumado, firmado en el nombre de Dios...

La situación en el noreste difería mucho a la que prevalecía en el resto del territorio nacional, como ya hemos comentado anteriormente, aquí la gente vivía con cierta libertad y en un estado de defensa constante por las incursiones de nómadas que asolaban las dispersas poblaciones.

Por la misma condición de frontera, ya sea de colonización o cultural, y aunado al asilamiento geográfico, las poblaciones del noreste recibían poco o nulo apoyo por parte del Gobierno.

Tenían qué defenderse solos, arreglarselas solos y así se fué creando poco a poco una cultura de guerra, alimentada por el aislamiento, que al estar frente al conflicto del 1846 entre EU y México, los norestenses preferían ausentarse del escenario de la invasión para proteger sus posesiones y pertenencias de los ataques nómadas, y ahora de los extranjeros que exigían provisiones y del mismo Gobierno que aplicaba la leva para hacerse de soldados.

En pleno conflicto con Estados Unidos, muchos poblados y villas negaron hombres, pertrechos y provisiones al ejército mexicano, pues protegían sus intereses y veían el conflicto como un asunto ajeno, extraño a ellos.

Y prefirieron armar milicias debidamente organizadas con buenas caballadas, monturas, pertrechos y comida, para hacer frente a sus guerras indias, como ocurrió en 1847, cuando varios comisionados coahuilenses se reunieron en Monclova para juntar 300 hombres que se dividirían en cuatro compañias para unisre a las fuerzas de Río Grande en una campaña en contra de los belicosos nómadas.
Las tropas estadounidenses llegaron a Coahuila el 8 de Octubre de 1846, siguieron el antiguo camino real que conectaba las provincias de Tejas y Coahuila.

Al mando del General John Woll, tomaron Guerrero, pasaron por Nava y llegaron a Santa Rosa. Siguieron a Monclova y se establecieron en Parras. En general las poblaciones coahuilenses no opusieron mucha resistencia y fueron testigos del paso de las tropas por su territorio.

Monterrey había capitulado el 24 de Septiembre de 1846, en medio de una feroz batalla que duró una semana y dejó profundamente herida a la población que se entregó a la defensa heróica contra los invasores.

La postura que tomaron las poblaciones en el noreste frente a la invasión es entendible desde la perspectiva de que ellos siempre habían estado a cargo de su propia defensa, por su lejanía habían desarrollado su propia autonomía y ninguna nación de las que estaban en conflicto acudían en defensa de sus bienes y sus familias en las constantes batallas durante las guerras indias.