Cerca de la ciudad de Melchor Múzquiz, al norte del estado de Coahuila, encontramos los parajes más hermosos del río de las Sabinas.

Es en éste territorio donde el afluente corre con aguas claras y sin temor alguno nos podemos meter a nadar bajo los altos y robustos sabinos de centenaria belleza.

Siendo Múzquiz (Santa Rosa) una de las ciudades más antiguas del norte de Coahuila, existía anteriormente un camino que comunicaba con otras poblaciones del norte novohispano como Zaragoza (San Fernando de Austria) y un paso obligado en el Camino Real era un vado en el río de las Sabinas llamado Paso del Astillero.
Un sitio histórico en la Región Carbonífera de Coahuila, por los numerosos y valiosos escritos dejados por soldados y frailes a finales del siglo XVIII.

A éste paraje se le llamó “del Astillero” porque en sus cercanías se cortaba madera y existía también un pequeño aserradero.

Fray Agustín de Morfi, en sus escritos a manera de diario que realizó durante su visita a Santa Rosa en 1777, nos muestra a través de sus letras, una imagen
detallada de lo que vió y experimentó en éstas tierras.

Para ubicarnos en el contexto de su visita, debemos saber que en ese entonces Coahuila pertenecía a las recién formadas Provincias Internas, en el norte de la Nueva España. Entre ellas estaba el Nuevo México, la Nueva Vizcaya, la provincia de Coahuila y la Provincia de Tejas.
En España, Teodoro de Croix fué nombrado Comandante General de éstas provincias y a su llegada a América en 1777, decidió hacer un recorrido de reconocimiento de las condiciones en que recibía estos territorios, solicitó ser acompañado por un fraile como capellán y el franciscano Fray Agustín de Morfi aceptó la solicitud.

Así fué que se unieron para dirigirse a una de las exploraciones más interesantes de la que se tiene memoria histórica en el norte de México.

Una verdadera aventura, en lo personal me habría gustado acompañarlos.

En cierta manera me recuerda la expedición realizada en 1804 por Lewis y Clark a los territorios recién adquiridos por Estados Unidos a raíz de la compra a Francia del territorio de la Louisiana.
Fray Agustín de Morfi fué un gran observador y en su derrotero escribía a detalle cuántas leguas recorrían y las condiciones del territorio.

El 18 de Diciembre de 1777, durante su recorrido por la región carbonífera de Coahuila, llegaron precisamente a la Hacienda de Nuestra Señora de la Soledad.

Al describir las condiciones de la Hacienda, (que a la llegada de Morfi no estaba en la mejor situación) nos damos cuenta de que poseía tierras muy fértiles, caballadas que cubrían el llano, grandes cañas de maíz y agua en abundancia.
Aunque estaba casi abandonada en esas fechas, Morfi nos menciona que delante de la puerta principal tenía una pared, para desde ahí hacer fuego directo en caso de ataque, ya que era constantemente asediada por nómadas.

Y termina su descripción con las siguientes palabras:
“Si algún día quiere Dios que se pacifique ésta provincia y se pueble como merece, será este rancho una de las fincas más pingües
(abundante) de la América, si no se destina a poblazón, que sería desde luego lo mejor”

La Hacienda de Nuestra Señora de la Soledad es hoy el Mineral de Palaú y los deseos de Morfi se hicieron realidad, la riqueza del subsuelo con mantos de Carbón hicieron que se destinara a poblazón a través de los años.

Ese mismo día se dirigieron hacia el norte con rumbo al Río de las Sabinas y es aquí, a su llegada al Paso del Astillero donde Fray Agustín de Morfi nos describe con gran detalle el deseado río.

A la una y media paramos en su orilla, en el paraje que llaman El Astillero, por la mucha madera que allí destrozan...

...Después de un viaje tan dilatado, que se puede decir no haber encontrado en él desde México un sólo árbol que hiciese sombra, hace éste río una mansión infinitamente deliciosa


Las descripciones que hace Morfi durante su descanso en el Río de las Sabinas es muy interesante porque aún hoy después de más de 200 años, todavía podemos ver lo que él describió.
El paso del Astillero es un vado natural del río donde la mayor parte del año es transitable, solamente en temporada de lluvias y después de las precipitaciones torrenciales el río reclama las orillas y arrasa con árboles y troncos, dejando los característicos montones de varas y árboles doblados con dirección de la corriente.

Hicimos un recorrido por ambos lados del vado y no encontramos restos del aserradero mencionado en los escritos, posiblemente fué abandonado y poco a poco la vegetación fué ocupando los espacios anteriormente utilizados para el corte de madera.

El bosque ripario en éste tramo del río de las Sabinas está compuesto por Sabinos enormes (Taxodium mucronatum), frondosos nogales (Carya Illinoinensis) , álamos de gruesos troncos (Platanus glabrata), fresnos (Fraxinus berlandieriana) y en los límites del bosque por huizaches (Acacia farnesiana) y matorrales, en tramos del río en ésta zona son comunes los bosques de galería.
Así como Morfi nos indica:

“Mantiene pescados de muchas especies y en tanta multitud que los soldados los matan a lanzadas”

Pudimos ver bagres azulados de buen tamaño que nadaban tranquilamente en los remansos del río, algunos estaban en el fondo del lecho del río estáticos y solamente se movían cuando les arrojabamos piedras para verlos moverse, no dudo que un soldado de los que acompañaban a Morfi los hayan hecho presas fáciles.

También vimos tortugas que nadaban a las orillas y ágilmente se alejaban al fondo del río, y mientras caminabamos por sus orillas, escuchamos un chapoteo que nos hizo voltear inmediatamente al agua y alcanzamos a ver una víbora, tal vez una de las llamadas “pichicuatas” que se escondió bajo un tronco sumergido zigzagueando bajo el agua, era una serpiente que medía aproximadamente unos 50 centímetros.
Casi instintivamente tomé mi cámara e inmediatamente disparé para captarla.
Sus orillas están pobladas de álamos y especialmente sabinos, tan corpulentos, que medido uno pasaba de trece varas de circunferencia (1 vara = 0.8359 metros) y de una elevación asombrosa

Definitivamente los sabinos son los árboles predominantes en el bosque ripario del Río de las Sabinas y algunos son realmente gruesos y de una altura considerable, nos hacen ver muy pequeños junto a ellos.

Fray Agustín de Morfi junto a sus acompañantes acamparon esa noche de Diciembre en el Paso del Astillero y al siguiente día partieron rumbo a Tejas por el Camino Real.

Después de su recorrido de inspección en la provincia de Tejas, regresaron a Santa Rosa (Cd. Melchor Múzquiz), donde descansarían unos días para continuar su recorrido hacia Chihuahua y el 7 de Febrero de 1778 escribió:
Amaneció buen día. Salimos a las ocho; llegamos al hermoso río de las Sabinas, que hallamos con menos agua que a la ida, por El Astillero, y entrando en el valle de Santa Rosa, de bella tierra, con algunos reventones de peñasquería, llegamos a las once a ésta Villa de Santa Rosa..."

Ésto con respecto al Paso del Astillero por Fray Agustín de Morfi, pero también existen documentos de otros personajes de nuestra historia que utilizaban éste paso en el río para reunir ejércitos.

Para 1787, las Provincias Internas en el norte de la Nueva España, ya se habían reorganizado y nacen las Provincias Internas de Oriente, donde únicamente se incluían a la Provincia de Coahuila, el Nuevo Reyno de León, la Colonia del Nuevo Santander y la provincia de Tejas, ya vemos en ésta organización territorial a los futuros estados norestenses unidos.
Así, un 14 Agosto de 1789 escribe una relación de la situación de su ejército listo para una Campaña, en el Paso del Astillero.

En el río de las Sabinas había reunido 537 personas entre soldados presidiales, sargentos, alféres, tenientes y arrieros... todos listos para atacar a los apaches, naturales de la región.

Vemos que el Paso del Astillero en el Río de las Sabinas es un lugar de referencia en el antiguo Camino Real que atravesaba el Valle de Santa Rosa, un sitio histórico en la Región Carbonífera de Coahuila.

Los sabinos centenarios que se encuentran en sus orillas fueron testigos de los hechos de armas que formaron la identidad del norestense, mudos testigos de campañas militares emprendidas en las últimas décadas del siglo XVIII.
Cerca del Paso del Astillero, río abajo; se encuentra una pequeña cascadita que hace más atractivo el lugar.
Las aguas claras se vuelven más profundas y fácilmente se puede hacer un recorrido en Kayak, siempre bajo la sombra de los Sabinos.

Hoy a éste vado se le conoce como Paso de las Tablas, pero...

Paso del Astillero suena mucho más interesante, además no debemos olvidar los hechos históricos ahí sucedidos.
Enriquecen nuestra identidad norestense.



Don Juan de Ugalde, ese personaje de nuestra historia conocido por haber comandado y organizado diversas campañas contra los indios nómadas en territorios de Coahuila y de Tejas, había sido gobernador de Coahuila para la época en que Morfi visitó la Región Carbonífera.

Una de las principales funciones de Ugalde era la de pacificar la provincia de ataques de los apaches, mezcaleros y lipanes.
Algunas veces se aliaba con los Lipanes para atacar a los Mezcaleros a quienes consideraba más peligrosos, pero su intención era exterminar a todos.

En una campaña de 1789 atacó un campamento de apaches Mezcaleros pacíficos, de manera cruel arrasó con todos por igual no importanto edad ni sexo.

El Paso del Astillero fué su lugar de reunión para los ejércitos que él comandaba en sus Campañas contra los naturales de la región.