A tan sólo 40 minutos de la fronteriza ciudad de Piedras Negras, vamos a encontrar una edificación sobria, fuerte y llena de Historia... es la Misión de San Bernardo.

Esta misión fué fundada por misioneros del Colegio de la Santa Cruz de Querétaro en Septiembre de 1703, estaba a sólo media legua* de la de San Juan Bautista de Río Grande, se pobló con naciones de indios nómadas Ocanes, Pacuaches, Pastalocos, Cánuas y Pamasus, después de agregaron otras naciones.

Al fundarse se dieron cuenta de que la laguna inmediata a la misión estaba en malas condiciones para el consumo humano, así es que se pidió al capitán del presidio de Río Grande que se utilizara y se hiciera posesión de las aguas de la antigua misión de San Ildefonso, abandonada tiempo antes por los continuos ataques de los tobosos.
Por lo regular, junto a una misión se establecía un presidio tanto como para defenderse de intereses extranjeros como para repeler la agresión de los nómadas belicosos.

El conjunto de misión-presidio era más que todo una fórmula de defensa.

Fray Agustín de Morfi nos comenta en su derrotero que la misión de San Bernardo era de las más ricas e importantes por albergar muchos indios congregados, además de poseer los mejores pastos y tener las tierras más fertiles.

En esta misión, los indios confesaban,ayunaban, comulgaban y oían misa con la ayuda de un intérprete, pero por las mismas precariedades, Agustín de Morfi señala (a su juicio) que estas ceremonias tenían muy poco de cristianas.

De todas maneras, a pesar de la benevolencia y paciencia de los misioneros, la evangelización de los nómadas del norte fracasó, pues los indios no aceptaron la esclavitud de los españoles ni la tutela de los misioneros, los indios al ver amenazada su forma de vida nómada emprendieron una guerra que no finalizó hasta finales del siglo XIX.

La misión de San Bernardo nos cuenta a través de sus gruesos muros las dificultades que tuvieron los misioneros en estas tierras norteñas, nos hace sentir a los nómadas que veían con extrañeza y desconfianza a los españoles.

A raíz de ésto, en 1836 Santa Anna cruza con el ejercito mexicano el Río Bravo, por el vado llamado Paso de Francia, cerca de la Misión de San Bernardo.
Para llegar al Álamo y sofocar la insurrección de "tejanos" que en realidad eran aventureros contratados listos para desestabilizar.