

Ahora sí agarramos carretera, pero en esta ocasión fuimos preparados, con un tanque de gasolina extra, (que al final no usamos), un gato en caso de problemas con las llantas, binoculares, cámara, navaja, mapa y muchas ganas de agarrar monte...
El destino?... La Cuesta de Malena, ese
punto olvidado en la geografía norteña, poco transitado y realmente casi desconocido por la mayoría de los coahuilenses, ese punto hasta donde llega la carretera a poca distancia (relativamente) de Boquillas del Carmen..
Después de recorrer 140 kilómetros por un paisaje hermoso, observando largas y abrutas sierras, grandes pastizales y uno que otro bosque pintado de matices rojos y verdes, llegamos a un retén militar a la altura de Los Melones.
Después de un chequeo de rutina con los militares, les comentamos que iríamos a la Cuesta, ellos nos dijeron que en invierno luce espectacular con la nieve sobre los campos... era Febrero, así que desafortunadamente nieve no veríamos.
La Cuesta de Malena no quedaba lejos de ahí, nos dijeron de un túnel que atraviesa la sierra La Encantada para llegar a una mina de Fluorita, WoW!! tenía que verlo, que no me cuenten!
Primero llegamos a la Cuesta de Malena.
Paisajes hermosos, curvas pronunciadas entre voladeros, peñascos y sierras boscosas... FASCINANTE!!
Hay un cuerpo de rocas enormes, como
órganos en color naranja, erosionados por el hielo, el viento y la lluvia, nos bajamos a conocerlo, encontramos una cueva que bauticé como "Cueva Redonda", desde ahí podía ver todo el valle y no dudo haya sido ocupado en algun tiempo por los nómadas de mi norte.
Escalamos una sierra cercana, podíamos percibir el olor del orégano mientras nos agarrabamos de los encinos para poder subirla, el crujir de las hojas y la vista a esa altura fué de lo mejor... por supuesto que nos dimos raspones, trancazos y caídas, pero se disfruta.
Camino de regreso, sorpresivamente se atravesaron por la carretera dos venados cola blanca a pocos metros de nosotros para perderse entre saltos en los matorrales y bosques de yucas, no me dieron tiempo de preparar la cámara pero aún así emocionado pude grabarlos mientras se alejaban subiendo la falda de la sierra.
También vimos un halcón posado sobre un mezquite, observando el valle se dejó tomar video, hasta que tomó vuelo de una manera soberbia que me dejó asombrado con su belleza.


